Hay que ser frugal (o no)

Seguramente estos últimos días te habrás hartado de leer y escuchar los términos frugal, frugalidad, austeridad, países frugales…

Las negociaciones en la Unión Europea para definir el fondo de ayudas para paliar los efectos de la pandemia han estado marcadas por ciertos países de pequeño tamaño dentro de la Unión defensores de la austeridad y con un déficit estructural cercano a 0.

Estos países, denominados países frugales, son: Países Bajos, Austria, Suecia, Dinamarca y por último, Finlandia que se ha unido recientemente a esa lista de cuatro países principales.

Pero qué es la frugalidad o en qué consiste ser una persona (o país) frugal.

¿Qué es la frugalidad?

Tal y como se define perfectamente en la wikipedia, frugalidad es la cualidad de ser prudente, pasivo, ahorrativo y económico en el uso de recursos consumibles (como la comida o el agua), así como optimizar el uso del tiempo y el dinero para evitar el desperdicio, el derroche o la extravagancia.

En la ciencia del comportamiento, la frugalidad ha sido descrita como la tendencia a adquirir bienes y servicios de manera restringida, así como el uso optimizado de los bienes económicos y servicios que ya se poseen con la finalidad de lograr uno o varios objetivos a largo plazo.

La frugalidad es una alternativa al consumismo exagerado y mejorar así (supuestamente) la vida de las personas.

Resumiendo, una persona o país frugal sería aquella que gasta menos de lo que gana y únicamente adquiere aquello que realmente necesita.

Pero ojo, no confundamos una persona frugal con una persona tacaña o avara.

Una persona tacaña es capaz de privarse de ciertas necesidades o servicios básicos para su vida, con el fin de simplemente aumentar su riqueza en dinero o bienes.

Por el contrario, una persona frugal no se priva de nada necesario para tener una buena vida. Simplemente adquiere lo que necesita.

Cómo ser frugal

Lo dicho, ser frugal no significa que te conviertas en el tacaño señor Scrooge de Cuento de Navidad.

Simplemente deberías controlar tus finanzas de forma responsable, con el fin de que te hagan llevar una vida placentera en la que no te falte nada realmente necesario.

¿Qué deberías hacer en la vida para considerarte una persona frugal?

Bienes materiales

Sólo consume aquello que necesites.

No es necesario ser minimalista al extremo pero ser frugal es lo contrario a «aparentar», a la «ostentación» o al consumo exagerado.

El «carpe diem» es muy bonito pero se puede llevar a cabo sin necesidad de quemar tu tarjeta de crédito cada vez que sales de casa.

Gasta de forma eficiente en aquello que realmente te va a aportar algo.

¿Realmente es necesario que te cambies el móvil cada vez que sale una versión nueva? ¿Para qué quieres 10 pares de zapatillas o zapatos en el armario?

Plantéate también lo siguiente: ¿es necesario tener 600 Mbps contratadas en la fibra óptica de tu casa? ¿realmente necesitas datos ilimitados en el móvil? ¿y un coche de 250 cv?

Una persona frugal no se priva de los servicios que necesita, como por ejemplo, internet, móvil, vehículo, etc pero sí analiza sus necesidades reales al respecto.

Igual con una conexión a Internet de 100 Mbps, una tarifa móvil que le incluya 10 GB de datos al mes y un utilitario de 90 cv vas sobrado.

De esta forma gastarás muchos menos recursos económicos al mes y por ejemplo, también dejarás más «ancho de banda» libre a otros usuarios.

Hay decenas de ejemplos de lo que sería «malgastar» el dinero que tanto sudor te cuesta de ganar.

Intenta analizar bien la necesidad de compra de un artículo en cuestión antes de dárselo a la dependienta de la caja registradora para que te lo cobre.

Al ser frugal, el lujo y la ostentación no pasa a formar parte de nuestras prioridades, por tanto, valoraremos mucho más todas esas pequeñas cosas de la vida.

Un paseo por la montaña, leer un libro en la playa, darte un chapuzón en un río, tomarte unas cañas con los amigos… experiencias 100% placenteras y que en muchos casos son gratis.

No vivas por encima de tus posibilidades

Una persona vive por encima de sus posibilidades cuando gasta más de lo que ingresa. Punto.

Para ser una persona frugal deberás adecuarte a lo que ganas e intentar vivir lo mejor posible bajo ese presupuesto.

Si no puedes vivir en un ático en el centro de la gran ciudad deberás valorar realmente el presupuesto que tienes para vivienda y valorar la mejor opción dentro de esos límites.

Hay casas maravillosas en las afueras o calles no tan conocidas de tu ciudad.

Lo mismo ocurre con el día a día.

Si no puedes salir a cenar fuera 3 veces por semana, asúmelo y olvídate de ir cargando cada cena en la tarjeta de crédito para luego ver cómo conseguirás «cuadrar las cuentas» a final de mes.

Fórmula simplísima para cumplir este punto:

(Ingresos – Gastos) > 0 €

Por supuesto, intenta alejarte lo máximo posible de la deuda.

Hay que endeudarse lo mínimo posible si queremos vivir como una persona frugal.

No deberíamos ni siquiera plantearnos adquirir una deuda mala. La única deuda en todo caso que podría tener cabida en nuestras vidas, sería la deuda buena.

El tiempo es muy importante

Valora tu tiempo disponible.

El tiempo es lo único que no recuperarás nunca, minuto que pasa, minuto que no recuperas.

Una persona frugal sabe decir que NO a muchas cosas con el fin de disfrutar de su tiempo al máximo.

Si no lo haces ya, aprende a gestionar correctamente tu tiempo, márcate prioridades en la vida y exprime tus energías en aquello que realmente te llena.

Conclusiones

En nuestro país se vive de maravilla, me atrevo incluso a decir que España es uno de los mejores países del mundo para vivir.

Tiene sus pros y sus contras, pero lo que está claro es que nuestro estado de bienestar peligra.

¿Por qué? Pues muy sencillo, tenemos una cuenta de gastos demasiado abultada con unos ingresos que no se acercan a lo necesario para tener una economía saneada que nos proporcione tranquilidad a largo plazo.

Nuestro país solo será próspero si generamos riqueza para todos y cada uno de sus ciudadanos.

Ayudas infinitas y dinero gratis a cambio de nada NO es la solución. Si no fomentamos un gasto responsable y bien distribuido para crecer, acabaremos mal.

Está claro que no todo el mundo tiene las mismas oportunidades cuando nace, lo sé, pero nuestros gobernantes deben ponerse las pilas para crear trabajo y oportunidades a toda la población.

Personalmente entiendo perfectamente la postura de los países frugales con y para España.

¿Si alguien te pide prestado dinero se lo das sin más o te gustaría saber realmente cuál es su situación y cómo piensa devolvértelo?

Estos países simplemente quieren defender que su trabajo y esfuerzo no se vaya por la borda porque sus vecinos decidieron no hacer bien los deberes.

Lo mismo nos puede ocurrir a nosotros. Si únicamente generamos más gasto de lo que ingresamos y perseguimos un nivel de vida que no nos corresponde por la situación… acabaremos mal tarde o temprano.

Ser frugal no es algo malo o una carencia, al contrario, nos ayudará a llevar una vida más placentera y tranquila.

Siendo frugales no renunciamos a la abundancia, al contrario, tenemos toda la abundancia que deseamos, que no es más que aquella que realmente necesitamos.

Si te ha gustado el artículo o lo ves útil, por favor, difúndelo entre tus amigos y conocidos. También te recuerdo que puedes suscribirte a mi newsletter mediante el formulario que tienes en el menú de la derecha con el fin de estar informado/a en todo momento de todos los nuevos artículos que vaya escribiendo.

2 comentarios en «Hay que ser frugal (o no)»

  1. Me encanta. Después de leer esto pienso ser un poco más frugal, si se puede expresar así! 😅 pero me queda claro el mensaje. Gracias por tu claridad y simplicidad.

    Responder

Deja un comentario